Las ayudas Next Generation para la renovación de flotas de transporte pesado han tenido resultados muy diferentes según el tipo de actuación. Mientras que el achatarramiento de vehículos ha concentrado buena parte de los fondos abonados, las subvenciones para adquirir camiones nuevos de cero emisiones han tenido una acogida mucho más limitada, especialmente entre los autónomos y las pequeñas empresas.
Según el balance realizado por FENADISMER a partir de los datos del Ministerio de Transportes, hasta el 31 de agosto de 2026 se habían comprometido 362 millones de euros de los 400 millones disponibles en el programa aprobado a finales de 2021. Sin embargo, la distribución de las ayudas muestra importantes diferencias entre la retirada de vehículos antiguos y la adquisición de nuevos camiones.
Más de 13.500 vehículos achatarrados frente a 418 camiones nuevos
La línea de achatarramiento ha permitido retirar de la circulación 13.574 vehículos, con un importe abonado de 192,1 millones de euros. Esto supone una ayuda media aproximada de 14.000 euros por vehículo.
En cambio, las subvenciones destinadas a la adquisición de camiones nuevos han financiado únicamente 418 unidades en toda España, con 39 millones de euros abonados. De esos vehículos, 373 corresponden a camiones eléctricos de batería (BEV).
FENADISMER atribuye esta diferencia a la escasa oferta de vehículos pesados de cero emisiones y, especialmente, a su elevado precio de adquisición. Según la federación, un camión eléctrico o de hidrógeno puede costar entre dos y tres veces más que un vehículo diésel equivalente, lo que dificulta su incorporación a las flotas de las empresas de menor tamaño.
Las grandes empresas concentran la compra de camiones subvencionados
El reparto de las ayudas para adquirir nuevos camiones también presenta diferencias importantes según el tamaño de las empresas beneficiarias. De los 418 vehículos financiados, 243 corresponden a grandes empresas, mientras que las pequeñas empresas han adquirido 126 y los autónomos únicamente uno, según los datos difundidos por FENADISMER. El desglose facilitado por la federación no identifica la categoría empresarial de los 48 vehículos restantes.
La situación es muy diferente en la línea de achatarramiento, donde el 80% de los beneficiarios han sido autónomos y pequeñas empresas.
Los autobuses reciben el 70% de las ayudas para nuevos vehículos
El balance también refleja diferencias entre el transporte de mercancías y el de viajeros. Según FENADISMER, el 70% de los fondos abonados para adquirir vehículos nuevos se ha destinado a autobuses, principalmente híbridos y eléctricos, mientras que los camiones han recibido el 30% restante.
Una flota de camiones cada vez más envejecida
Las cabezas tractoras tienen actualmente una edad media de 8 años, frente a los 4,7 años registrados en 2007. En el caso de los camiones rígidos, la situación es más acusada: su antigüedad media alcanza los 14,8 años, cuando en 2007 era de 5,9 años. Ante estos datos, FENADISMER insiste en reclamar al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible un nuevo Plan Renove basado en la neutralidad tecnológica. Su propuesta pasa por subvencionar la adquisición de vehículos de transporte con cualquier tecnología de propulsión, incluidos los camiones diésel de última generación. La federación defiende que esta fórmula permitiría acelerar la renovación de las flotas, especialmente entre autónomos y pymes, que encuentran mayores dificultades económicas para acceder a los modelos eléctricos o de hidrógeno.