El sector mantiene una importante carga de trabajo vinculada a grandes proyectos industriales y energéticos, pero las empresas perciben que el mercado podría estar creciendo mucho más si existiera una mayor estabilidad económica y regulatoria. Así lo trasladan desde ASTRAE, la asociación que agrupa a la mayor parte de las compañías dedicadas al transporte especial en España. Desde la organización aseguran que, pese a las dificultades, “trabajo sí hay”, especialmente en sectores ligados a la energía y a las grandes infraestructuras.
Costes disparados
La actividad se mantiene, aunque la rentabilidad no atraviesa su mejor momento. El incremento de los costes operativos, encabezados por el precio del combustible, ha tensionado enormemente las cuentas de las empresas de transporte especial. Pero el problema, según advierte la asociación, va mucho más allá del propio gasóleo. “No solo ha subido el combustible; se ha disparado todo lo que rodea a la actividad”, señalan. El encarecimiento de suministros, mantenimiento y seguros está reduciendo progresivamente los márgenes del sector. A pesar de las medidas introducidas para facilitar la revisión automática de precios, las empresas consideran que la rentabilidad sigue siendo insuficiente para el nivel de inversión y responsabilidad que exige esta actividad. “La rentabilidad del sector está en niveles muy bajos. Un margen del 10 % o del 15 % no compensa el riesgo ni la complejidad que asumimos”, sostienen desde ASTRAE.
Autorizaciones: “El sector necesita límites claros y control efectivo”
Más allá de las cuestiones que afectan al transporte de mercancías en general, ASTRAE tiene más frentes abiertos. Los profesionales del transporte especial denuncian una creciente descoordinación entre la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Dirección General de Carreteras y el Ministerio de Transportes, una situación que —aseguran— ha terminado generando una ausencia de “control efectivo” sobre el transporte especial.
Según explican, el problema se agravó tras la pandemia con la implantación de las llamadas Autorizaciones de Red, permisos de carácter general que permiten circular durante largos periodos de tiempo bajo determinados parámetros sin necesidad de solicitar autorizaciones específicas para cada trayecto. Desde la organización que agrupa a la mayoría de las empresas de transporte especial consideran que este modelo ha provocado una pérdida progresiva del control sobre la actividad. “Antes las autorizaciones eran de origen a destino y cada operación se revisaba individualmente. Ahora se han generalizado permisos mucho más amplios y eso ha acabado desordenando completamente el sector”, sostienen.
Por ello, ASTRAE reclama recuperar un modelo más restrictivo y volver a autorizaciones individualizadas de origen a destino, especialmente para los transportes de grandes dimensiones y tonelaje. “El sector necesita límites claros y control efectivo. Sin eso, todo termina degenerando”, concluyen desde la asociación.
MAN TGX 41.640 8×4/4: Un aliado para el transporte especial
El transporte especial por carretera ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas. Lo que antes dependía casi exclusivamente de la experiencia y la habilidad del conductor, hoy se apoya en vehículos mucho más potentes, seguros y avanzados técnicamente. La evolución de motores, transmisiones y sistemas de ayuda a la conducción ha permitido mover cargas cada vez mayores con niveles de fiabilidad y control impensables hace años. Hoy, gracias a las transmisiones automatizadas, los convertidores de par y la gestión electrónica, un convoy de más de cien toneladas puede maniobrar o detenerse y reanudar la marcha con mucha mayor seguridad y precisión.
MAN amplía su oferta para el transporte especial con un modelo que refleja perfectamente la evolución que ha vivido el sector: más tecnología, más seguridad y una capacidad cada vez mayor para afrontar operaciones logísticas extremadamente complejas
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En este contexto de evolución tecnológica, MAN ha lanzado el nuevo TGX 41.640 8×4/4, con el que la firma alemana ofrece una respuesta contundente a las necesidades de las empresas de transporte especial. Esta tractora de cuatro ejes y 640 CV ha sido diseñada para mover convoyes de hasta 250 toneladas y afrontar aplicaciones extremas.
El corazón del vehículo es el motor MAN D3876 de seis cilindros, capaz de desarrollar 3.000 Nm de par entre 900 y 1.380 rpm, una característica clave para mover grandes cargas a baja velocidad. A ello se suma el embrague con convertidor de par integrado en la caja automática MAN TipMatic 12.30 OD, que permite arrancar con suavidad y precisión incluso bajo cargas extremas.
Esta tractora de cuatro ejes y 640 CV ha sido diseñada para mover convoyes de hasta 250 toneladas y afrontar aplicaciones extremas
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El nuevo TGX incorpora además sistemas hidráulicos y neumáticos especialmente desarrollados para el transporte pesado, capaces de controlar y nivelar remolques de más de 30 ejes. También dispone de un potente sistema de refrigeración reforzado, depósitos específicos para hidráulica pesada y programas de conducción adaptados tanto a convoyes de hasta 250 toneladas como a transportes de menor peso.