«El incremento experimentado por este combustible en poco más de dos semanas supera el 30%, no se aprecia un punto de inflexión en la curva de precios que sugiera un cambio de tendencia a corto plazo y, sin embargo, muchas empresas cargadoras de Galicia —varias de ellas de gran relevancia por su tamaño— se muestran reacias, cuando no directamente refractarias, a actualizar las tarifas de los servicios de transporte que contratan con sus transportistas, a pesar de la obligación legal que les impone la Ley 15/2009, de 11 de noviembre, del contrato de transporte terrestre de mercancías», explican desde VIEIROS – Unidade Galega de Transportistas.
«Además, ya se han detectado varios casos en los que las empresas cargadoras afirman directamente que no pueden subir los precios o que el aumento será ‘el que puedan a fin de mes’, instando a los transportistas a seguir trabajando ‘por responsabilidad’ mientras esperan mejores tiempos. Incluso llegan a sugerirles que busquen otros clientes, ignorando que la ley les obliga a actualizar las tarifas con una subida superior al 10%, debido a la severidad del aumento porcentual del precio del combustible», añaden. «Dicho esto, también es justo reconocer el comportamiento de algunas otras cargadoras que sí entienden y aceptan, como corresponde, la actualización de tarifas», puntualizan.
Los transportistas comienzan a ser partidarios de paralizar su actividad tras 15 días de vertiginoso aumento del precio del diésel debido al conflicto en Irán y a la actitud de muchas cargadoras, reacias a actualizar las tarifas de transporte como exige la ley
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Con un incremento acumulado del precio del gasóleo superior al 30% en dos semanas, la actualización de las tarifas conforme a esta cláusula no solo es una obligación legal, sino también una necesidad para la supervivencia de las pymes y los transportistas autónomos en este contexto. «Muchos se encuentran al límite de su capacidad de resistencia si en los próximos días no logran concretar dicha actualización con sus clientes», advierten desde la organización gallega.
Un ambiente «explosivo»
VIEIROS asegura que el ambiente en el sector se está volviendo “explosivo”, ya que «cada vez más transportistas afirman abiertamente que la situación es insostenible y que no les queda otra opción que cesar su actividad». A su juicio, si en los próximos días las empresas cargadoras no muestran una actitud diferente y el Gobierno no concreta medidas de apoyo inmediatas, «la situación alcanzará un punto límite y los profesionales del transporte no tendrán más remedio que paralizar su actividad, poniendo en grave riesgo la cadena de suministro, un escenario que nadie desea».
Si las empresas cargadoras no muestran una actitud diferente y el Gobierno no concreta medidas de apoyo inmediatas, «la situación alcanzará un punto límite y los profesionales del transporte no tendrán más remedio que paralizar su actividad»
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Pendientes de las medidas del Gobierno de apoyo al sector
VIEIROS ha mostrado su preocupación por la falta de concreción del Gobierno en cuanto a las medidas de apoyo al sector para paliar los efectos de la crisis del combustible. «El martes 16 de marzo se celebró una reunión del Consejo de Ministros y, lamentablemente, no se adoptó ninguna medida para dar una respuesta mínima a la crítica situación que atraviesa el sector, a pesar de las reiteradas peticiones de las organizaciones de transportistas, que incluso la semana pasada se reunieron con los ministros de Transportes y Economía«.
Las peticiones de los transportistas:
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Descuento mínimo de 25 céntimos por litro de combustible.
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Ayuda directa a las empresas de transporte de mercancías en función del tipo de vehículo (un mínimo de 1.500 € por tractora o camión rígido y 750 € por furgoneta).
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Incrementar en 10 puntos porcentuales el índice de la cláusula de indexación del combustible para todo tipo de vehículos: en pesados, del 30% al 40%; en intermedios (de 3,5 a 20 toneladas), del 20% al 30%; y en furgonetas ligeras (hasta 3,5 toneladas), del 10% al 20%.
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Abrir una investigación sobre las causas del aumento injustificado del precio del combustible en tan poco tiempo, sin relación con la fluctuación del precio del barril de petróleo crudo, dando traslado a los organismos de control de la competencia.