Desde T&E aseguran que la UE está siendo presionada por las industrias de combustibles fósiles y automóviles para que permita la venta de nuevos motores de combustión que funcionen con biocombustibles después de su fecha límite de 2035 para la venta de estos vehículos. «Esta flexibilización jurídica haría que los coches consumieran las limitadas reservas de biocombustibles sostenibles y avanzados posibles, reduciendo su disponibilidad para sectores difíciles de descarbonizar, como la aviación. Según los objetivos europeos actuales, en el escenario más optimista, solo los aviones y los barcos necesitarán aproximadamente el doble de la cantidad de biocombustibles avanzados que se pueden obtener de forma sostenible en Europa en 2050″, argumentan.
Según la organización, un automóvil que funcione con combustible procedente de grasas animales, necesitaría el equivalente a la grasa de 120 cerdos al año. «Esta demanda adicional podría llevar a que los vehículos, aviones y barcos consumieran entre dos y nueve veces más biocombustibles avanzados de los que se pueden obtener de forma sostenible en el futuro«, estiman.
«La apuesta por los biocombustibles es absurda. Los europeos no pueden comer suficiente carne de cerdo ni patatas fritas como para alimentar de forma sostenible ni siquiera una fracción de los coches de Europa»
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«La apuesta por los biocombustibles es absurda. Los europeos no pueden comer suficiente carne de cerdo ni patatas fritas como para alimentar de forma sostenible ni siquiera una fracción de los coches de Europa, por no hablar de sus barcos y aviones. ¿Por qué los lobbies del automóvil y del petróleo promueven falsas soluciones cuando disponemos de una tecnología lista para usar con los coches eléctricos? No es más que una táctica dilatoria que dejará a Europa sin competitividad en el mercado mundial de los vehículos eléctricos», asegura Bosco Serrano Valverde, responsable de combustibles sostenibles en T&E España.
Insuficiente disponibilidad y riesgo de fraude
La enorme brecha entre la demanda y la disponibilidad de biocombustibles de origen sostenible también aumentará la dependencia de Europa de las importaciones. Actualmente, T&E estima que el 60 % de los biocombustibles de Europa, incluidos los derivados de cultivos y los avanzados, se importan de terceros países. Con la demanda adicional de automóviles generada por una laguna jurídica en materia de biocombustibles, esta cifra podría aumentar hasta el 90 % en 2050, según el análisis.
«Una mayor dependencia de las importaciones de biocombustibles también aumentaría el riesgo de fraude, ya que el aceite de palma virgen y otros aceites vegetales comestibles se hacen pasar por aceites usados»
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Una mayor dependencia de las importaciones de biocombustibles también aumentaría el riesgo de fraude, ya que el aceite de palma virgen y otros aceites vegetales comestibles se hacen pasar por aceites usados, apuntan. Investigaciones previas realizadas por T&E han revelado discrepancias alarmantes en las importaciones de biocombustibles usados a Europa, lo que sugiere claramente que se está produciendo un fraude. Por ejemplo, Europa importa tres veces más aceite de cocina usado de Malasia del que se puede recoger en el país. En otra investigación, T&E demostró que Europa importa más efluentes de molinos de aceite de palma —un subproducto del aceite de palma— de los que se pueden recoger en todo el mundo.