El encarecimiento del transporte estrangula el reparto de butano

La FEDGLP alerta de que el aumento del precio del gasóleo, los salarios y los seguros amenaza la viabilidad de las agencias distribuidoras, especialmente en las zonas rurales. El sector reclama que la retribución regulada del reparto se ajuste de forma inmediata a los costes reales.

El encarecimiento del transporte está poniendo contra las cuerdas al reparto de bombonas de butano y propano en España. La Federación Española de Distribuidores de Gases Licuados del Petróleo (FEDGLP) advierte de que el aumento de los costes operativos está reduciendo al mínimo los márgenes de cientos de pequeñas agencias distribuidoras, muchas de ellas empresas familiares.

La organización denuncia que la retribución reconocida por el sistema regulado no refleja el coste real de llevar las bombonas hasta los hogares. Esta situación amenaza especialmente la continuidad del servicio en municipios pequeños y zonas rurales, donde las rutas son más largas, dispersas y menos rentables.

La retribución del reparto de butano cae pese al aumento de los costes

Hace poco más de un año, la FEDGLP recibió con esperanza la aprobación de la Orden TED/211/2025, que planteaba revisar los costes de distribución mediante ajustes progresivos adaptados a la realidad del sector. Sin embargo, la primera actualización de la fórmula se saldó en 2025 con una variación negativa del 1,03 %. En la práctica, la retribución reconocida a las agencias distribuidoras disminuyó en un momento en el que sus gastos operativos continuaban aumentando.

La federación también cuestiona el retraso del sistema de revisión, ya que existe un desfase cercano a los dos años entre el momento en que se producen los costes y aquel en el que la fórmula termina reconociéndolos. Como consecuencia, las agencias deben prestar el servicio con una remuneración calculada a partir de datos que no representan la situación actual del mercado.

Transportar cuesta más mientras cae la actividad

Los datos sobre el transporte de mercancías por carretera muestran una evolución preocupante. Durante los primeros meses de 2026, los costes han seguido aumentando mientras la actividad ha continuado disminuyendo. El resultado es una combinación especialmente perjudicial para las empresas del sector: cada desplazamiento es más caro, pero el volumen de mercancías transportadas es menor.

El precio de los carburantes se ha convertido en uno de los principales factores de presión. El encarecimiento del gasóleo ha hecho que el combustible sea ya una de las mayores partidas de gasto de un camión, incluso por delante de los costes de personal en determinados casos. A esta subida se añaden el incremento de los costes salariales, el encarecimiento de los seguros y una inflación que continúa afectando a los gastos de mantenimiento y explotación de los vehículos.

Mantener un camión en circulación cuesta hoy mucho más que hace un año y cada viaje deja un margen económico más reducido
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Las agencias de butano no pueden repercutir los sobrecostes

La situación afecta de manera directa a las agencias encargadas de distribuir las bombonas de butano y propano. Estas empresas soportan los mismos incrementos de combustible, salarios, mantenimiento y seguros que el resto de los transportistas, pero operan dentro de un sistema de precios regulados. El precio máximo del servicio les impide trasladar los nuevos costes al consumidor o renegociar libremente sus tarifas. De este modo, las agencias tienen que asumir con sus propios recursos el encarecimiento del reparto.

La FEDGLP considera que esta situación genera una desigualdad frente a otros segmentos del transporte de mercancías, que cuentan con mecanismos para protegerse ante las oscilaciones del precio del combustible. En el caso del reparto de bombonas, cualquier incremento de los gastos reduce directamente la rentabilidad de las agencias, muchas de las cuales ya prestan el servicio con beneficios mínimos.

El reparto rural de bombonas, en riesgo

La falta de rentabilidad resulta especialmente grave en el medio rural. Las rutas que abastecen a pueblos pequeños y dispersos suelen recorrer mayores distancias para atender a un número reducido de clientes. Son, por tanto, los trayectos más costosos y menos rentables, pero también algunos de los más necesarios.

En muchas localidades sin acceso a redes de gas canalizado, las bombonas de butano y propano siguen siendo imprescindibles para cocinar, calentar las viviendas y disponer de agua caliente. Además, una parte importante de los usuarios son personas mayores que viven solas, familias con pocos recursos o vecinos que no disponen de alternativas energéticas accesibles. La FEDGLP alerta de que, si la distribución deja de ser económicamente sostenible, estos hogares serán los primeros en sufrir problemas de suministro o una reducción de la calidad del servicio.

El ETS2 puede encarecer todavía más el gasóleo

A los costes actuales se suma la futura entrada en vigor del sistema europeo de comercio de emisiones ETS2, que aplicará un precio a las emisiones de dióxido de carbono procedentes, entre otros sectores, del transporte por carretera. Según las estimaciones manejadas por la federación, este sistema podría provocar un sobrecoste cercano a los 0,20 euros por litro de gasóleo.

La actual fórmula de retribución del reparto no contempla adecuadamente esta nueva carga. Por ello, el sector teme que la aplicación del ETS2 agrave todavía más la diferencia entre los gastos reales de distribución y la cantidad reconocida a las agencias.

El Tribunal Supremo exige revisar los costes del reparto

La FEDGLP recuerda que el Tribunal Supremo ya ha obligado al Gobierno a revisar los costes del reparto de butano y a aprobar una nueva regulación adaptada a la realidad económica del servicio. Esta revisión, legalmente obligatoria, había permanecido suspendida desde 2020. Sin embargo, según la federación, el mandato judicial todavía no se ha traducido en una respuesta efectiva que garantice una remuneración suficiente para las agencias.

El sector considera prioritario que la regulación incorpore los costes actuales del combustible, los salarios, los seguros, el mantenimiento de los vehículos y las futuras obligaciones medioambientales
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La FEDGLP reclama una actualización urgente

Mientras sigue pendiente la revisión de la retribución de las agencias, el Ministerio para la Transición Ecológica trabaja en cambios sobre el calendario de actualización del precio de la bombona. El objetivo anunciado es acercar el precio final del producto a la evolución de las cotizaciones internacionales. No obstante, la FEDGLP denuncia que no se está actuando con la misma rapidez sobre el eslabón más vulnerable de la cadena: la distribución hasta el consumidor.

Por todo ello, la federación reclama a las administraciones públicas una actualización urgente de las medidas destinadas a garantizar la rentabilidad del reparto de bombonas. La organización pide que la retribución refleje de manera realista lo que cuesta comprar, transportar y distribuir el producto y que los mecanismos de revisión reaccionen con mayor rapidez ante las variaciones del mercado.

«Solo una regulación ajustada a los costes reales permitirá mantener un servicio esencial y garantizar que las bombonas de butano y propano continúen llegando a todos los hogares, incluidos aquellos situados en las zonas rurales y menos pobladas del país», concluyen desde la federación.

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