El estudio refleja que solo el 35% de las empresas puede trasladar todo el incremento del precio del gasóleo a sus clientes. En cambio, el 58% asegura que únicamente puede repercutir una parte del sobrecoste, mientras que el 7% afirma que no puede trasladar nada y debe asumirlo en su totalidad. FVET advierte de que esta situación está afectando directamente a la rentabilidad y a la actividad diaria de las compañías. Un tercio de las empresas ha reducido su actividad en lo que va de año y el 20% considera que la situación actual del sector es mala.
Carlos Prades, presidente de FVET, ha señalado que 2026 “no está siendo un año de crecimiento para el sector”. Según ha explicado, muchas pequeñas empresas se encuentran “al límite” tras cuatro meses de guerra en Oriente Medio, aunque no por falta de trabajo. “Celebramos que Europa haya dado luz verde a las ayudas promovidas por el Gobierno al transporte y confiamos en que, cuando lleguen, servirán para paliar la subida del precio del gasóleo y que la situación se estabilice”, ha afirmado Prades.
El precio del gasóleo reduce márgenes y provoca pérdidas
La principal consecuencia del encarecimiento del combustible es la reducción del margen de beneficio. Así lo señalan siete de cada diez empresas que no han podido repercutir a sus clientes el incremento del precio.
A esta presión se suman otros efectos directos sobre la actividad. El 34,7% de las empresas asegura que ha tenido que renegociar contratos; el 29,2% declara pérdidas en determinados servicios; el 27,8% advierte de dificultades de tesorería; el 18,1% apunta a un incremento de la presión financiera, y el 11,1% afirma que ha tenido que paralizar inversiones.
Estos datos evidencian que el transporte por carretera continúa absorbiendo una parte relevante del incremento de costes. Muchas empresas no pueden trasladar de forma inmediata ni completa la subida del combustible al precio de sus servicios, lo que reduce su capacidad financiera y limita nuevas inversiones.
Los subsectores de transporte internacional y transporte especial son los que presentan un mayor porcentaje de empresas en situación crítica, debido a sus elevados consumos de gasóleo. “El combustible es un factor determinante para la viabilidad de las empresas. La clave está en repercutirlo en el mismo momento, de forma que el sobrecoste se reparta de manera equilibrada en la cadena”, ha señalado Carlos Prades.
La falta de conductores agrava la situación del transporte
Junto al precio del gasóleo, la falta de conductores continúa siendo uno de los principales problemas del transporte valenciano. El 68,1% de las empresas identifica la falta de chóferes y la dificultad para encontrar empleados como uno de sus principales factores de riesgo. Además, el 93% de las compañías reconoce problemas para cubrir sus necesidades de personal conductor. Esta falta de profesionales ya está afectando a la operativa diaria: el 58,3% de las empresas asegura que se ve obligado a dejar de atender servicios, el 37,5% recurre a la subcontratación y el 13,9% afirma que ha tenido que vender vehículos.
La encuesta también refleja una preocupación unánime por la falta de relevo generacional. El 100% de las empresas considera que no existe relevo suficiente en el sector. A ello se suma el absentismo, que ha afectado al 70,8% de las compañías encuestadas durante este año.
Infraestructuras saturadas, problemas en la ITV y falta de áreas de descanso
FVET también alerta de los problemas estructurales que arrastra el transporte de mercancías por carretera en la Comunitat Valenciana. Entre ellos destacan la saturación de las infraestructuras viarias, el funcionamiento deficiente de las ITV y la falta de áreas de descanso y estacionamiento seguro. Las deficiencias viarias no solo provocan retenciones, sino que elevan el consumo de combustible, aumentan los costes de mantenimiento, reducen la eficiencia logística y perjudican la competitividad del conjunto de la economía valenciana.
Los transportistas valencianos señalan el Bypass y la V-30 como las infraestructuras que requieren una actuación más urgente. Además, consideran el acceso norte al Puerto de València como la vía pendiente de planificación más prioritaria. La falta de inversión viaria tiene un efecto directo sobre los costes de explotación. El 66,7% de las empresas afirma que la situación actual de las infraestructuras incrementa el consumo de combustible. Entre las inversiones consideradas prioritarias, el 93,1% reclama la ampliación del Bypass y el 51,4% exige el acceso norte al Puerto de València.
Las deficiencias viarias no solo provocan retenciones, sino que elevan el consumo de combustible, aumentan los costes de mantenimiento, reducen la eficiencia logística
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Otro de los principales lastres para las empresas es el servicio de ITV. El 87,5% de las compañías valencianas suspende el modelo, principalmente por la imposibilidad de obtener cita previa, la escasez de líneas de atención al transporte profesional y la falta de profesionales cualificados para ofrecer un buen servicio.
La encuesta también recoge una valoración muy negativa de las áreas de descanso y estacionamiento seguro con servicios mínimos. El 79,1% de las empresas puntúa este servicio entre 1 y 4 sobre 10. FVET recuerda que la falta de áreas adecuadas de descanso y aparcamientos seguros afecta a la seguridad vial, al cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso y a las condiciones laborales de los conductores. Además, perjudica el atractivo de una profesión que ya sufre una grave falta de relevo generacional.