Después de confirmarse que se mantendrá la ayuda de 20 céntimos por litro de carburante hasta el próximo 30 de septiembre, los transportistas podrían enfrentarse ahora a un nuevo golpe: la posibilidad de incrementar la fiscalidad del gasóleo para cumplir uno de los compromisos vinculados a los fondos NextGeneration.
La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha advertido de que el transporte de mercancías por carretera no puede seguir siendo el sector al que se recurre cada vez que es necesario aumentar la recaudación o cumplir objetivos ajenos a su propia actividad. La organización considera que cualquier subida fiscal sobre el gasóleo tendría un impacto directo sobre la competitividad de las empresas de transporte, con consecuencias sobre toda la cadena de suministro, los costes logísticos y, en última instancia, sobre el precio final de los bienes y servicios que reciben ciudadanos y empresas.
«Somos un sector estratégico para la economía y no podemos ser invitados a todas las reformas si, al final, siempre acabamos pagando la factura»
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Un gran impacto
La Confederación subraya que las empresas de transporte llevan años soportando un incremento continuado de sus costes de explotación. A la evolución del precio de los combustibles se suman el aumento de los costes laborales y financieros, las nuevas cargas regulatorias y las inversiones necesarias para avanzar en la descarbonización y la digitalización del transporte.
En este contexto, la CETM advierte de que equiparar la fiscalidad del gasóleo a la de la gasolina no solo perjudicaría al sector del transporte, sino que también podría tener efectos contraproducentes sobre la propia recaudación. La organización señala que un incremento de 10 céntimos por litro reduciría el atractivo de España como país de repostaje para las flotas internacionales, favoreciendo el desvío de los repostajes hacia otros Estados y afectando a la actividad económica de las zonas fronterizas, donde el transporte genera un importante impacto económico.
La CETM advierte de que equiparar la fiscalidad del gasóleo a la de la gasolina no solo perjudicaría al sector del transporte, sino que también podría tener efectos contraproducentes sobre la propia recaudación
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La medida tendría, además, una especial incidencia sobre las empresas que operan con vehículos ligeros de hasta 7,5 toneladas, que no pueden acogerse a la devolución del gasóleo profesional. Estas compañías asumirían íntegramente el incremento de la carga fiscal, con el consiguiente impacto sobre sus costes de explotación y su tesorería.
Diálogo y un reparto equilibrado
La CETM considera que España debe cumplir los compromisos adquiridos con las instituciones europeas, pero insiste en que ese cumplimiento no puede descansar, una vez más y de forma casi exclusiva, sobre un sector estratégico que garantiza el abastecimiento del país. “Las empresas de transporte no pueden ser el instrumento para compensar compromisos cuya carga debe repartirse de forma equilibrada entre todos los sectores afectados. Somos un sector estratégico para la economía y no podemos ser invitados a todas las reformas si, al final, siempre acabamos pagando la factura”, ha señalado el presidente de la CETM, Carmelo González.
Por ello, la Confederación reclama al Gobierno que cualquier decisión en materia fiscal con incidencia en el transporte de mercancías por carretera se adopte desde el diálogo con el sector. La organización pide evaluar previamente el impacto económico de cualquier medida y preservar la viabilidad de decenas de miles de empresas de transporte que resultan esenciales para el funcionamiento de la economía española.
La CETM reitera su disposición a colaborar en el diseño de políticas que favorezcan una movilidad más sostenible y eficiente, pero recuerda que todos los cambios deben ser compatibles con la competitividad y la sostenibilidad de las empresas, así como con el mantenimiento de un servicio de transporte seguro, eficiente y económicamente viable.