Según este informe, España ocupa uno de los últimos puestos en nivel de avance en la descarbonización del transporte pesado. Mientras la cuota de camiones de cero emisiones en la Unión Europea alcanza el 3,6%, en España no llega al 1%, una distancia que contrasta con países como Suecia o Países Bajos, donde ya supera el 6%.
La patronal de los concesionarios, Faconauto, ha mostrado su preocupación por estos resultados. A su juicio, la infraestructura constituye el principal cuello de botella. «De los más de 1.000 cargadores públicos aptos para camiones pesados existentes en Europa, solo 24 están en España, y de ellos apenas cuatro operan actualmente. En el caso del hidrógeno, la situación es aún más preocupante, ya que no existe ninguna estación específica para vehículos pesados, mientras otros países europeos avanzan en su implantación», explican.
«De los más de 1.000 cargadores públicos aptos para camiones pesados existentes en Europa, solo 24 están en España»
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A esta carencia se suma la falta de programas de apoyo para la instalación de puntos de recarga en bases logísticas privadas, donde se realizará el 80% de la carga de los camiones eléctricos. En contraste, países como Francia, Austria o Países Bajos ya han desplegado subvenciones específicas para este propósito.
Faconauto también lamenta la ausencia de incentivos suficientes para la renovación de flotas hacia tecnologías de bajas y cero emisiones. “Actualmente, nueve países europeos ofrecen ayudas directas o deducciones fiscales para la adquisición de camiones eléctricos o de hidrógeno”, destacan. España no está entre ellos y tampoco aplica reducciones de peajes, “una de las medidas más eficaces para impulsar la competitividad del transporte sostenible”, como recuerda ACEA.
Faconauto lamenta la ausencia de incentivos suficientes para la renovación de flotas hacia tecnologías de bajas y cero emisiones
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Además, la patronal insiste en que la transición debe ser pragmática. En este sentido, destaca que los combustibles sintéticos y otras alternativas de baja huella de carbono pueden jugar un papel complementario, especialmente en determinados segmentos del transporte pesado donde la electrificación aún no es viable a gran escala.