Las organizaciones IRU y Transport & Environment han pedido a las instituciones europeas que alcancen un acuerdo urgente sobre la revisión de la Directiva de Pesos y Dimensiones, actualmente en negociación. El objetivo de la propuesta es facilitar la implantación de camiones eléctricos y otros vehículos pesados de cero emisiones, que debido al peso adicional de sus baterías necesitan una mayor capacidad autorizada para mantener la misma carga útil y eficiencia operativa que los camiones diésel convencionales.
Más peso para acelerar la transición energética
Las asociaciones del sector consideran que aumentar el límite de peso de los camiones eléctricos es una medida imprescindible para impulsar la transición energética del transporte de mercancías en Europa. Según explican, sin estas compensaciones de peso, las empresas de transporte podrían verse penalizadas económicamente al tener que reducir carga útil para cumplir con la normativa actual.
La propuesta que negocian el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo contempla permitir incrementos de hasta cuatro toneladas adicionales para determinados tipos de vehículos pesados de cero emisiones.
Para Raluca Marian, “los vehículos de cero emisiones son más pesados que los camiones diésel tradicionales, por lo que una asignación adicional de peso es esencial para evitar penalizar a los operadores que invierten en esta tecnología”.
El sector reclama seguridad para las inversiones
Las organizaciones advierten de que el fracaso de las negociaciones generaría incertidumbre para fabricantes y operadores logísticos que ya están realizando fuertes inversiones en electrificación de flotas. Desde Transport & Environment, su director de transporte de mercancías y flotas, Stef Cornelis, considera que permitir camiones más pesados “es un catalizador crítico para descarbonizar el transporte de mercancías”, ya que permitirá incorporar baterías de mayor capacidad y ampliar la autonomía de los vehículos eléctricos.
Infraestructuras y equilibrio regulatorio
Aunque existe consenso sobre la necesidad de impulsar el transporte limpio, algunos Estados miembros mantienen reservas por el posible impacto del aumento de peso sobre las infraestructuras viarias. Pese a ello, tanto el Consejo como el Parlamento Europeo coinciden en que la normativa actual debe adaptarse para facilitar el despliegue de vehículos pesados sostenibles sin comprometer la competitividad del sector.