La digitalización ha transformado por completo el transporte en España. Aeropuertos, estaciones ferroviarias, carreteras, sistemas de señalización, plataformas de venta de billetes y redes logísticas dependen cada vez más de infraestructuras tecnológicas. Esa dependencia también ha convertido al sector del transporte en uno de los posibles objetivos de los ciberataques.
Un ataque informático de gran escala podría provocar problemas que irían mucho más allá de la caída de una página web. La interrupción de determinados sistemas podría afectar a la gestión de servicios, la movilidad de los ciudadanos, las comunicaciones o la coordinación entre operadores.
“Cuando un gobierno pide a los ciudadanos que tengan agua y comida por si falla algo, está reconociendo que la ciberseguridad ya no es un problema de ordenadores. Si un ataque puede afectar a pagos, hospitales, transporte o comunicaciones, hablamos de la continuidad del país”, explica Sancho Lerena, CEO de Pandora FMS y especialista en gestión IT y seguridad.
El transporte, cada vez más dependiente de la tecnología
La infraestructura tecnológica es ya una pieza imprescindible para garantizar el funcionamiento diario del transporte. Desde la gestión ferroviaria hasta los sistemas aeroportuarios, pasando por plataformas de reservas, centros de control o redes logísticas, una gran parte de las operaciones depende de sistemas informáticos conectados.
Por eso, un ciberataque contra el transporte puede tener consecuencias especialmente graves. Según Lerena, si un ataque afecta a la infraestructura IT del sistema de transporte, la respuesta no puede limitarse únicamente a los departamentos tecnológicos. “Primero hay que estar prevenidos por si se produce un ataque de estas características. También hay que prepararse para ‘reactivar’ todo ese sistema que se haya paralizado”, señala.
La clave está, por tanto, no solo en evitar un ataque, sino también en conseguir que los servicios puedan recuperarse con rapidez cuando se produce una interrupción.
¿Qué podría pasar si un ciberataque paraliza el transporte?
Una ofensiva digital contra infraestructuras críticas podría afectar a diferentes niveles de la movilidad. Entre los riesgos se encuentran la interrupción de sistemas de gestión, problemas en plataformas digitales, dificultades para coordinar servicios, fallos en las comunicaciones o alteraciones en procesos vinculados con billetes, pagos y atención a los viajeros.
El impacto podría extenderse además a otros sectores. El transporte forma parte de una cadena en la que también intervienen la energía, las telecomunicaciones, los sistemas financieros y la logística. La caída simultánea de varios servicios podría multiplicar las consecuencias de un incidente.
El apagón de 2025 mostró la dependencia de los sistemas esenciales
España ya ha vivido situaciones que han demostrado hasta qué punto la movilidad depende de infraestructuras críticas. El gran apagón del 28 de abril de 2025, aunque no fue provocado por un ciberataque, generó importantes problemas en transportes y comunicaciones y puso a prueba la capacidad de mantener determinados servicios en funcionamiento. “Eso nos sirvió para comprobar que la continuidad operativa es muy importante. Hablamos de comunicaciones, de alertas, de movilidad, de suministros y de coordinación pública”, recuerda Lerena.
Planes de continuidad para proteger el transporte
Ante este escenario, los expertos reclaman reforzar los planes de continuidad y recuperación de las organizaciones que gestionan infraestructuras esenciales. “Hay que hablar de preparación técnica: qué sistemas sostienen los servicios esenciales y qué dependencias existen. Hay que trazar planes de continuidad y, si ya existen, revisarlos y actualizarlos a los nuevos condicionantes”, señala Lerena.
Identificar qué plataformas resultan imprescindibles, conocer las dependencias tecnológicas y establecer mecanismos para recuperar rápidamente los sistemas son algunas de las medidas necesarias para reducir el impacto de un posible ataque.
La ciberseguridad deja así de ser únicamente una cuestión informática y pasa a convertirse en un elemento estratégico para garantizar la continuidad del transporte y de la movilidad
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Europa busca reducir su dependencia tecnológica
La protección frente a las amenazas digitales también abre otro debate: la dependencia tecnológica de Europa respecto a proveedores extranjeros. “No podemos seguir dependiendo de Estados Unidos en IT. Europa debe dar un paso al frente y dejar de ser tan dependiente de fuerzas extranjeras”, sostiene Lerena.
En un escenario en el que las infraestructuras de transporte dependen cada vez más de software, sistemas conectados y servicios digitales, la capacidad de controlar y recuperar esas tecnologías puede resultar determinante durante una crisis.
La conclusión de los especialistas es clara: proteger el transporte frente a los ciberataques significa proteger la movilidad y, en última instancia, el funcionamiento cotidiano del país.