Durante este trimestre, se han instalado un total de 4.215 nuevos puntos de recarga de acceso público, siendo el segundo mayor crecimiento desde la primera edición del Barómetro de la Electromovilidad de ANFAC en 2020. Con esta evolución, la red instalada durante 2025 ya ha superado a todos los nuevos puntos de recarga de acceso público que se pusieron en marcha durante el año 2024.
Por otro lado, los puntos instalados, pero no operativos, también aumentan hasta los 14.643, 851 más que en el trimestre anterior. Si todos estos puntos de recarga estuvieran activos y en funcionamiento, España alcanzaría una red total de 66.750 puntos de recarga, superando el objetivo planteado por ANFAC de contar con 64.000 cargadores para 2024. Sin embargo, en la actualidad, el 22% de la red instalada está fuera de servicio.
El informe impulsado por ANFAC también pone el foco en que el indicador global de electromovilidad (el resultado de la media del indicador de Penetración de Vehículo Electrificado y el indicador de Infraestructura de Recarga) supera los 20 puntos hasta llegar a los 21,2 puntos, 2,5 puntos más que en el trimestre pasado. En esta ocasión, destaca la aportación del indicador de vehículos electrificados, que ha avanzado 3,9 puntos de junio a septiembre. Este crecimiento en el indicador general vuelve a estar por encima del aumento registrado en la Unión Europea, que anota un valor total de 34,1 puntos (+1,5 puntos más que el trimestre anterior). De esta forma, España comienza a separarse de los países que van a la cola y se acerca poco a poco a la media europea. Sin embargo, continúa habiendo una distancia de 10 puntos entre ambos indicadores.
Indicador de infraestructura de carga
España avanza un trimestre más en el indicador de infraestructura de carga, con un avance mayor que el que experimentó en el periodo comparativo anterior: ha crecido 1,2 puntos, frente a las 3 décimas registradas el trimestre anterior. El ritmo se ha intensificado, de nuevo, impulsado por el crecimiento de puntos de carga rápida y lenta. Por regiones, Castilla y León revalida una vez más el primer puesto con 20,7 puntos sobre 100, seguido de Navarra (18,4) y Asturias (17,7) que superan a Cantabria (17,6) que, en esta ocasión, baja de la segunda a la cuarta posición. El mayor crecimiento lo encontramos en Asturias (+2,6 p. más que el trimestre anterior), seguido de Madrid (+2,5 p.) y Castilla y León (+1,6p.).
En Europa, la disponibilidad de puntos de recarga de acceso público vuelve a crecer nuevamente 1 punto con respecto al trimestre pasado y se sitúa en 25 puntos. Países Bajos y Noruega continúan liderando el despliegue de infraestructura, con incrementos de 1,8 y 2,1 puntos, respectivamente. En contraposición, destacan los países a la cola como Italia, República Checa y Hungría, que solo avanzan en 3 décimas.
Más de 5.000 puntos de carga rápida
La red de carga rápida (a partir de 150 kW) alcanza los 5.119 puntos hasta septiembre, un aumento del 17% con 740 nuevos puntos en el tercer trimestre. En estos tres últimos meses, se han abierto al público 463 puntos de recarga de entre 150 kW y 250 kW y 277 puntos de más de 250 kW. De la red total, los puntos de recarga rápida representan el 10% del total de la infraestructura.
«Es importante recordar que, actualmente, apenas hay infraestructura de recarga adaptada para vehículos pesados eléctricos»
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De toda la red de carga rápida (a partir de 150 kW), en España el 72% (3.675 puntos) se encuentran en zonas interurbanas. Sin embargo, dentro de esta red interurbana, los puntos de recarga rápida representan solo el 17% frente al 57% de puntos de recarga lenta (hasta 22 kW) instalados en estas zonas. «Contar con una red de recarga rápida es fundamental para reducir tiempos en viajes de media y larga distancia y para el transporte de mercancías por carretera, ya que es la única que permite cargas similares a repostar con un vehículo de combustión. Es importante recordar que, actualmente, apenas hay infraestructura de recarga adaptada para vehículos pesados eléctricos que por sus características requieren de puntos de recarga para su maniobrabilidad, tensión de salida, longitud de los cables, y, especialmente, la potencia de carga», destacan desde ANFAC.
Por su parte, desde junio de 2025 se han instalado 2.792 puntos de recarga lenta, con potencia de 22 kW o inferior. Este tipo de cargadores representa ya casi el 70% de toda la red de puntos de acceso público del país. Este dato es uno de los que debe revertirse, ya que una carga rápida es fundamental para que el vehículo eléctrico pueda ser considerado como “primer coche” o un vehículo “para todo”. Por parte de los fabricantes de vehículos, es algo que ya es posible, ya que la tecnología actual permite potencias de carga superiores a los 100 kW.
«Necesitamos planes estables y duraderos, que animen a los clientes a cambiar de tecnologías y a las empresas a cambiar sus vehículos de trabajo»
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“Este trimestre hemos sido testigos de un importante avance en los datos y también de la eficacia de los planes de ayuda, pues la normalización del MOVES ha ayudado a que la demanda se acerque a los nuevos modelos lanzados por los fabricantes. En infraestructura de recarga, la evolución muestra que los importantes esfuerzos que están realizando las empresas para instalar recarga pública van poco a poco dando resultados, porque los procesos son muy largos y complejos», explica José López-Tafall, director general de ANFAC.
Desde ANFAC insistimos en que los datos son muy positivos, si bien apenas permiten acercarnos un poco a la media europea. Si queremos ser un hub de electromovilidad, nuestro objetivo ha de ser mantener esta velocidad muchos años, para recuperar el retraso que llevamos. Necesitamos planes estables y duraderos, que animen a los clientes a cambiar de tecnologías y a las empresas a cambiar sus vehículos de trabajo”, cocncluye.