Uno de los componentes más críticos, pero a menudo subestimado en este sector, es el estado y la presión de los neumáticos. El uso combinado de un sistema de control de presión de neumáticos (TPMS, por sus siglas en inglés) y un sistema de autoinflado representa una solución tecnológica eficaz que aporta beneficios tangibles, tanto económicos como operativos.
La mayor parte de los vehículos que se carrozan están destinados a trabajar a plena carga el mayor tiempo posible. Los neumáticos no solo soportan estas grandes cargas, sino que además influyen directamente en el consumo de combustible, la maniobrabilidad del vehículo y la seguridad en carretera. Estudios demuestran que más del 90% de los fallos relacionadas con los neumáticos tienen su origen en una presión inadecuada. Una presión inferior a la recomendada puede incrementar la resistencia a la rodadura, aumentar el consumo de combustible hasta en un 3%, generar un desgaste prematuro del neumático y elevar el riesgo de reventones, accidentes o simplemente elevar las perdidas debidas a la inmovilización de los vehículos.
El TPMS ya es obligatorio
A nivel legal, la instalación de sistemas TPMS es obligatoria en Europa para los vehículos categorías M1, M2, M3, N1, N2, N3, O3 y O4 (es decir, desde turismos hasta vehículos industriales pesados y sus remolques) y estos sistemas deben recogerse en el proceso de homologación de los vehículos.
Para los vehículos comerciales de transporte de mercancías, especialmente en las categorías N2 y N3 (camiones de 3,5t a 12t y de 12t en adelante)) y O3/O4 (remolques y semirremolques), el cumplimiento del Reglamento UNECE 141 no solo es un requisito para la homologación y matriculación, sino también una herramienta para garantizar la seguridad vial en carreteras europeas. Por ello, los fabricantes y operadores de flotas deben asegurarse de que los sistemas TPMS instalados cumplen con las especificaciones técnicas exigidas en cuanto a sensibilidad, precisión, tiempo de respuesta y cobertura por rueda.
El sistema de autoinflado, que aún no es obligatorio por normativa europea, actúa como complemento ideal para cumplir y superar los estándares legales, al mantener activamente la presión adecuada sin necesidad de intervención humana.
El sistema de autoinflado, que aún no es obligatorio por normativa europea, actúa como complemento ideal del TPMS para cumplir y superar los estándares legales
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El TPMS permite monitorizar en tiempo real la presión y, en algunos casos, la temperatura de los neumáticos. Estos sistemas alertan al conductor o al operador de flotas cuando la presión cae por debajo de los niveles óptimos, permitiendo actuar de forma preventiva antes de que se produzcan daños más costosos. También son una herramienta perfecta para detectar sobre cargas o cargas mal distribuidas.
Estos sistemas están homologados para alertar al conductor dentro de los 10 minutos posteriores a una caída de presión del 20% o superior.
TPMS + autoinflado
Pero realmente, la verdadera eficacia si podemos combinar el TPMS con un sistema de autoinflado. Mientras el TPMS permite la detección y monitoreo continuo, el sistema de autoinflado actúa automáticamente para corregir cualquier desviación. Esta integración garantiza que los neumáticos se mantengan siempre en condiciones óptimas, sin depender exclusivamente de la acción humana.
Hay muchos vehículos carrozados que, debido a su equipamiento y a su servicio, desarrollan su actividad en entornos mixtos (asfalto + campo). En muchos casos bajo condiciones de carga severa y con dificultades en la tracción. Aquí, el sistema de autoinflado permite al usuario adaptar la presión de los neumáticos y evitar situaciones de riesgo por perdida de tracción (vehículos de obras y servicios) o estrés térmico, en el proceso de carga o descarga de grandes cargas (como le ocurre por ejemplo a los portacontenedores).
Los sistemas de autoinflado son especialmente útiles cuando hay ejes múltiples, dobles neumáticos o ruedas traseras gemelas, ya que facilitan el mantenimiento y monitorización de ruedas difíciles de acceder. Por supuesto que también deben ser considerados cuando instalamos sistemas de suspensión con dispositivos de pesado automático (células de carga) para ajustar presiones de forma dinámica y contextual.
Salvador Núñez Bustos
Secretario Técnico ASCATRAVI
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