La reunión marca el inicio de una estrategia coordinada a nivel europeo, en un contexto en el que los costes energéticos ya están afectando directamente a transportistas, cadenas logísticas y consumidores.
Según la IRU (Organización Internacional del Transporte por Carretera), el sector es uno de los más golpeados por la escalada del precio del combustible. La directora de la IRU para la UE, Raluca Marian, valoró positivamente la rápida reacción institucional: “Es fundamental que el transporte por carretera haya sido reconocido como uno de los sectores más afectados, con impacto directo en pasajeros y cadenas logísticas en toda la UE”.
Los ministros alertaron de que la subida de precios ya está generando una fuerte presión sobre los operadores de transporte, lo que podría traducirse en retrasos, encarecimiento de productos y tensiones en las cadenas de suministro. En países como España, altamente dependientes del transporte por carretera para la distribución de mercancías, el impacto podría ser especialmente relevante para sectores como la alimentación, la industria y el comercio, apuntan desde la IRU.
Bruselas apuesta por coordinación y ayudas temporales
La respuesta europea se centrará en evitar medidas aisladas por países y apostar por una estrategia común. Entre las opciones sobre la mesa destacan: ayudas estatales temporales, flexibilidad regulatoria para transportistas, medidas para garantizar el suministro de combustible y supervisión reforzada de reservas energéticas.
El objetivo es mantener la estabilidad del mercado único y evitar distorsiones competitivas entre Estados miembros
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La Comisión Europea presentará en los próximos días un paquete de medidas específico para afrontar la crisis energética en el transporte. Desde la IRU insisten en que la clave será la rapidez en la aplicación: “Este es un buen comienzo, pero lo importante es que las medidas se traduzcan en apoyo real para los operadores sobre el terreno”.