Desde la CETM insisten en que respetan el derecho a la protesta y entienden el malestar de otros sectores, pero reclaman respeto: «cada corte de carretera se traduce en camiones parados durante horas o incluso días, mercancías perdidas, incumplimientos contractuales, penalizaciones económicas y conductores atrapados sin servicios básicos, sin información y sin soluciones».
«El transporte no es responsable de los problemas del sector agrario, ni de la inacción política, ni de la falta de respuestas estructurales. No obstante, sigue siendo el eslabón más vulnerable y el más fácil de bloquear»
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El gran problema es que esta situación ya no es puntual ni excepcional; es crónica. Año tras año, protesta tras protesta, los transportistas ven cómo se les impide trabajar mientras asumen en solitario todas las consecuencias. «No hay compensaciones, no hay amparo real y no hay soluciones eficaces. Solo una resignación forzada que el sector ya no puede asumir», lamentan.
Por todo ello, desde la CETM hacen un llamamiento urgente y sincero a los manifestantes: «somos trabajadores que también luchan por sobrevivir en un entorno cada vez más hostil, con costes disparados, márgenes mínimos y una presión constante. Bloquear carreteras no soluciona sus problemas, pero sí agrava los nuestros.
Y nuevamente exigen a las autoridades nacionales y europeas que garanticen de una vez por todas el derecho a la libre circulación de mercancías y la seguridad de los conductores profesionales.