El primer hito fue hace dos años, cuando la obligación de equipar el tacógrafo inteligente de segunda generación se aplicó a todos los vehículos nuevos. El segundo hito, en diciembre de 2024, afectó a los vehículos ya en circulación que participaban en tráfico internacional y estaban equipados con tacógrafos analógicos o digitales. Y ahora es el turno de los camiones dedicados al transporte internacional que aún contaban con la primera versión del tacógrafo inteligente.
«Estamos orgullosos del extraordinario esfuerzo financiero y de planificación de la gran mayoría de los operadores de transporte por carretera, que han compensado los retrasos iniciales causados por la disponibilidad del tacógrafo inteligente de segunda generación, los contratiempos en los talleres y diversos fallos técnicos, y han logrado realizar la transición a tiempo para esta fecha límite final de los vehículos pesados», asegura Raluca Marian (IRU).
«Si bien seguimos agradeciendo a la Comisión Europea y a los Estados miembros por haber atendido nuestras peticiones y concedido los necesarios períodos de gracia en los últimos dos años, nos complace informar de que estamos listos», añade.
El tacógrafo inteligente de segunda generación
Desde la IRU destacan que este dispositivo ofrece una serie de beneficios. En comparación con la primera versión del tacógrafo inteligente, incluye funciones adicionales como el registro automático de cruces de fronteras y la posibilidad de que las autoridades accedan a los datos de forma remota. Es una herramienta clave para supervisar el cumplimiento de las normas de la UE sobre tiempos de conducción y descanso, así como de las normas sobre cabotaje e incluso sobre el desplazamiento de conductores.
«Este es un buen paso hacia una mayor digitalización en el transporte por carretera, incluida la asistencia digital para la aplicación selectiva de la normativa. Sin embargo, aún estamos lejos del objetivo autoimpuesto por la Comisión Europea de lograr cabinas sin papel para 2030», señala Marian.
La furgonetas en 2026
Si bien los vehículos pesados ya han completado su transición, la próxima fecha límite para los tacógrafos será el 1 de julio de 2026 y afectará a los vehículos de transporte de mercancías por carretera de entre 2,5 y 3,5 toneladas dedicados a servicios internacionales en la UE.
Los vehículos comerciales ligeros también deberán cumplir tanto con las normas de la UE sobre tiempos de conducción y descanso como con la Lex specialis relativa al desplazamiento de conductores, lo cual supone una novedad para este segmento. Estos nuevos requisitos se suman a la obligación de respetar las normas de cabotaje de la UE desde 2022, que marcaron los primeros pasos para alinear las reglas aplicables a los vehículos pesados y a los vehículos ligeros dedicados al tráfico internacional.
Para ayudar al mercado a prepararse para este importante cambio en 2026, la IRU, la Autoridad Laboral Europea y CORTE organizarán un seminario web en línea el 3 de septiembre. El seminario explicará el marco legislativo, cómo funcionará la aplicación de las normas y los recursos disponibles para los operadores.