A la hora de valorar la situación del sector, el presidente de FVET, Carlos Prades ha explicado que “todavía nos encontramos en un contexto inflacionista, que se refleja en los precios de las materias primas, del combustible, que sigue siendo la partida más significativa de nuestros costes directos, y de otras partidas como los camiones. Al mismo tiempo, existe una presión de los precios a la baja que hace difícil encontrar la rentabilidad de nuestras operativas. De hecho, los bajos precios continúan siendo el principal problema que afecta a la viabilidad del sector”.
Un 45% ha reducido su actividad
Respecto a la actividad, un 45% de los transportistas valencianos reconoce que ha reducido su actividad en lo que llevamos de año. De estos, un 63% asegura que esta reducción representa menos del 25% y uno de cada tres, entre un 25% y un 50%. Por el contrario, más del 47% de los transportistas señala que ha mantenido sus ingresos en este primer semestre del año e incluso un 8% afirma que ha incrementado sus operativas más de 25%.
Independientemente del incremento o reducción de la actividad, los transportistas valencianos admiten que han bajado los beneficios: tres de cada cinco aseguran que han reducido sus beneficios manteniendo los mismos ingresos e incluso un 23% ha manifestado que han descendido sus beneficios pese haber aumentado sus ingresos.
Optimismo
En el segundo semestre de este año, confían en las previsiones económicas que auguran una reactivación de la demanda y, con ella, de las operativas. “El último trimestre de 2023 y el inicio del 2024 ha sido complicado, con las movilizaciones agrícolas y la crisis del Mar Rojo. Somos optimistas de cara al cierre de año porque confiamos en que se produzca una recuperación plena de la economía y que la tendencia inflacionista remita”, apunta Carlos García, secretario general de la Federación.
Muchos frentes abiertos
Por su parte, el vicepresidente de la FVET, Juan Ortega, a este escenario se suma otros problemas como la falta de conductores (51,8%), que aumenta cuatro puntos respecto al año anterior, y la competencia desleal (31,3%), que se reduce 20 puntos respecto al año anterior.
También la morosidad sigue estando presente entre las dificultades del transporte de mercancías por carretera, aunque en menor proporción como consecuencia de la aplicación de la normativa en este ámbito. Por último, se añaden la falta de infraestructura, el absentismo de los empleados y la presión normativa en materia laboral y de descarbonización.
“Además, los empresarios del transporte han calificado con un insuficiente los servicios de ITV y las áreas de descanso y estacionamiento seguro. Son problemas estructurales que nos impiden desarrollar nuestra actividad con plenas garantías y que es necesario que desde la Administración se vayan ofreciendo respuestas”, ha añadido el vicepresidente.