El etilómetro será obligatorio para todo tipo de vehículos a motor (excepto motocicletas), y para usuarios de cualquier nacionalidad, con lo que afectará a los conductores españoles que pasen la frontera.
El gobierno francés ha concedido una moratoria de cuatro meses para informar a los conductores sobre la obligación de portar este dispositivo y hasta el 1 de noviembre de este año no se sancionará por no contar con el nuevo equipamiento.
El etilómetro deberá disponer de una etiqueta de certificación o un distintivo del fabricante que indique que cumple con los requisitos exigidos, entre ellos, que el vehículo quedará inmobilizado si se superan los límites de alcohol permitidos, que en Francia están fijado en 0,25 miligramos por litro de aire expirado (una tasa similar a la normativa española).
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