La rentabilidad de las empresas dedicadas al transporte de mercancías por carretera en España se mantiene en niveles muy ajustados. Según diversos estudios, los márgenes medios se mueven entre el 2% y el 4%. El elevado nivel de competencia de este sector y la gran dependencia de costes variables —como el combustible y los salarios— obligan a realizar una gestión extremadamente eficiente para asegurar la viabilidad.
El combustible y los gastos de personal mandan en el transporte de mercancías
Los datos del Observatorio de Costes del Transporte de Mercancías por Carretera que elabora el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible reflejan que los gastos vinculados a los conductores (sueldo + dietas) y al combustible (gasóleo + adblue) representan más del 60% del coste total de propiedad de un camión en España. En el último observatorio, estas dos partidas representan el 64,3% del TCO de un vehículo articulado de carga general y llegan hasta el 63,5% en los vehículos articulados frigoríficos.
Los gastos vinculados a los conductores (sueldo + dietas) y al combustible (gasóleo + Adblue) representan más del 60% del coste total de propiedad de un camión en España
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Este reparto de costes se mantiene prácticamente inalterado en los últimos años y la capacidad de los transportistas para optimizarlos es limitada. Por un lado, la necesidad de mejorar los salarios para captar nuevos conductores o retener a los que forman parte de la plantilla, unido a los cambios introducidos en la regulación laboral, han provocado que los gastos vinculados a los conductores aumenten ligeramente su peso en los últimos años. Reducir su importancia resulta prácticamente imposible. De hecho, si finalmente se implanta la jubilación anticipada de los chóferes, los costes laborales se elevarán un poco más.
En este contexto, toca poner el foco en el combustible para elevar la competitividad. Por supuesto, el control del precio escapa al control de las empresas de transporte. Las grandes petroleras mantienen unas tarifas muy similares, tanto en el gasóleo como en el Adblue, y decantarse por una u otra no otorga una gran ventaja competitiva.
La escasez de conductores y los cambios introducidos en la normativa laboral obligan a poner el foco en el combustible para elevar la competitividad
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No sucede lo mismo con los camiones. La oferta en nuestro país es amplia y elegir un vehículo con una configuración que se adapte a la operativa es clave para marcar distancia con respecto a otras empresas de transporte. Además, es fundamental conocer las novedades que llegan al mercado ya que algunos fabricantes están logrando reducciones de consumo muy significativas. Según el Ministerio de Transportes, un camión pesado dedicado al transporte de mercancías recorre una media de 110.000 km anuales. Por lo tanto, si incorporamos una unidad que consuma solo un litro menos cada 100 kilómetros, ya estaremos ahorrando casi 1.500 euros en combustible cada año por vehículo.
Cualquier ajuste en las dos grandes partidas del TCO, aunque en un principio parezca pequeño, puede suponer la diferencia entre continuar en el mercado o echar el cierre.
MAN TGX D30 PowerLion: Un aliado para los transportistas

Desde hace años, los fabricantes de vehículos industriales trabajan intensamente para cumplir las normativas anticontaminación, incrementar los niveles de seguridad y mejorar la eficiencia de los camiones. A principios de siglo, los consumos medios de los vehículos pesados rondaban los 35 litros a los 100 kilómetros y en la actualidad se sitúan por debajo de los 30 l/100km. Incluso encontramos modelos que superan ampliamente esos registros, como es el caso del MAN TGX equipado con el nuevo motor D30 de 520 CV. Recientemente hemos tenido la oportunidad de probarlo en nuestro recorrido de pruebas y su respuesta ha sido impresionante: el consumo medio de gasóleo se situó en 24,71 litros/100 km.
¿Cómo es posible que un camión consuma menos de 25 litros por cada 100 KM?
El motor MAN D30, desarrollado en conjunto con el grupo TRATON, sustituye a los propulsores D26 y D15. Presenta varias novedades clave para reducir el consumo y mejorar el rendimiento: sistema de inyección Common Rail XPI, boquillas de 10 orificios para una mejor atomización del combustible, turbocompresión adaptada según la potencia o gestión dinámica del par motor, que mantiene el régimen en el rango óptimo de eficiencia, entre otras mejoras. Además, su integración en la nueva cadena cinemática PowerLion es muy acertada.
La caja de cambios MAN TipMatic 14, con nuevas funciones como SmartShifting (cambios más suaves y rápidos) y MAN EasyStart (asistencia al arranque en pendiente), el grupo trasero optimizado con una relación de 2,53 y los modos de conducción adaptativos forman un conjunto que trabaja con total armonía. Por último, no hay que olvidar la aportación de las mejoras aerodinámicas (nuevos deflectores laterales en los pilares “A”, nueva visera y revestimientos inferiores que reducen las turbulencias).
Hasta un 5% de ahorro de combustible
MAN estima que este conjunto de novedades puede ayudar a reducir el consumo hasta en un 5%. El fabricante alemán cumple con su palabra: en nuestro recorrido de pruebas, la diferencia en el consumo de combustible entre un TGX con motor D26 de 520 CV y otro con el nuevo D30 de igual potencia fue del 3,8 %, lo que equivale a casi un litro menos por cada 100 kilómetros.