Durante dos días se debatió sobre la evolución de la normativa comunitaria, así como su interpretación, su control y las sanciones, que constituyen la principal preocupación de los transportistas europeos. Las asociaciones trataron los asuntos que continúan obstaculizando la normal actividad del sector y que amenazan el futuro de las empresas, como la normativa social, la fiscalidad del carburante y las infraestructuras, las prohibiciones de circulación, el cabotaje, la seguridad de la mercancía, la inmigración clandestina, etc.
Los representantes de Astic (España), Antram (Portugal), Febetra (Bélgica) y Aftri (Francia) están preocupados por la situación económica del sector del transporte por carretera de mercancías y de viajeros, con la amenaza, por razones estructurales y coyunturales, de no poder resistir el empuje de los países que van a incorporarse a la Unión Europea el próximo 1 de mayo. De ahí que reclamen a cada sus respectivos ministros que las medidas tendentes a evitar una mayor perturbación del mercado puedan ser rápidamente puestas en práctica si la situación se deteriora todavía más.
Por otra parte, los temores de las Asociaciones se pusieron en evidencia cuando se analizaron asuntos como la seguridad de las personas y mercancías, el crecimiento exponencial de los robos y las agresiones en las carreteras europeas y las obligaciones legales en materia social y de seguros. Además, dentro de un clima general que reina en Europa, los transportistas de los cuatro países han tomado conciencia de la amenaza que pueden representar sus vehículos como herramienta de terrorismo contra la población civil.