Desde la asociación recuerdan que la industria de la automoción está “plenamente comprometida” con el objetivo de descarbonizar “aún más” el transporte por carretera y acoge "con satisfacción" el enfoque que marca la Comisión para disminuir las emisiones de CO2 en dos pasos: -15% en 2025 seguida por otra disminución de otro 15% para 2030.
Poco tiempo para cumplir el objetivo
Sin embargo, ACEA advierte de que la Comisión no ha tenido en cuenta la naturaleza "específica" del mercado de camiones, por lo que los objetivos marcados son "demasiado agresivos" en este caso.
Dado que en la actualidad ya está en marcha el desarrollo de los vehículos pesados que serán vendidos en 2025, el nivel de ambición en cuanto a la reducción de gases para ese año es "demasiado estricto", debido al "poco" tiempo para cumplir el primer objetivo de dióxido de carbono (CO2).
"Parece que la Comisión simplemente ha tomado los niveles exactos de reducción de CO2 que ya propuso para automóviles y furgonetas y los ha aplicado directamente a vehículos pesados, sin reconocer completamente las diferencias fundamentales entre estos segmentos de vehículos", ha señalado el secretario general de ACEA, Erik Jonnaert.
Fijar cuidadosamente la reducción de emisiones
La asociación destaca, además, que la reducción del 15% en 2025 seguida por otra disminución de otro 15% para 2030 "va en contra" de un aumento de la tecnología "realista", ya que las tecnologías de ahorro de combustible más avanzadas tardarán en desarrollarse.
De esta manera, la ACEA exige que los estándares para la reducción de emisiones de CO2 sean diseñados "cuidadosa y adecuadamente" teniendo en cuenta la importancia y la complejidad del mercado de camiones.