La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha mostrado su rechazo a la huelga general prevista para el próximo 11 de noviembre y reclama que se preserve la actividad del transporte de mercancías por carretera durante esa jornada. A su juicio, las reivindicaciones que motivan la movilización exceden el ámbito de las relaciones laborales y que sus consecuencias no deberían trasladarse a empresas y trabajadores autónomos.
En este sentido, la CETM reconoce que el acceso a la vivienda constituye una preocupación para una parte muy importante de la sociedad española, pero advierte de que la existencia de un problema social no justifica hacer recaer sus consecuencias sobre quienes generan actividad económica, empleo y riqueza y contribuyen al sostenimiento del Estado del bienestar
Una huelga en miércoles puede prolongar sus efectos
Además, la organización liderada por Carmelo González pone especialmente el foco en la fecha elegida para la huelga. Al tratarse de un miércoles, los efectos sobre el transporte puede que no se limiten a una sola jornada. «Una interrupción de la actividad a mitad de semana puede alterar programaciones, cargas y descargas, rutas y entregas, trasladando sus consecuencias a los días posteriores y dificultando el funcionamiento habitual de las cadenas de suministro», exponen.
Por este motivo, la CETM reclama que se garantice la actividad del transporte de mercancías y se evite trasladar al sector las consecuencias de un conflicto que considera ajeno a las empresas transportistas y a los autónomos.